Un Don Especial – Capítulo I

I. Juan José

Juan José era un muchacho de catorce años y como todos los de su edad tenía muchos

Cap I

sueños y deseos.  Siempre le decían <<flaco>> porque no importaba cuanto comiera, siempre se mantenía delgado.  Tenía los cabellos negros y ondulados.  Cuando se emocionaba, sus ojos brillaban como estrellas.  Las mujeres siempre comentaban sobre sus pestañas largas y elegantes,  lo que le causaba mucha molestia porque él relacionaba las pestañas largas con las mujeres,  incluso, un día se las cortó y se sorprendió cuando le crecieron nuevamente.  Era muy curioso y siempre inventaba juegos y trucos.  A las personas les gustaba estar con él por la chispa que tenía para siempre decir algo gracioso, hasta en los momentos más difíciles.

Él nació y creció en un barrio llamado “24 de junio”, nombre que corresponde a la fecha de una importante y decisiva batalla para lograr la independencia de su país hace casi 200 años.  Era un barrio humilde en la inmensidad del Distrito Capital, la ciudad más grande del país.  Había unas escaleras de concreto que subían hasta el barrio desde la avenida principal, que quedaba a unos 5 minutos caminando. A Juan José le encantaba ir rápido por las escaleras, las subía y bajaba de dos en dos.  La gente siempre le decía:     << ¡Mosca chamo[1], te vas a matar! >>

En el barrio 24 de junio la vida era dura, y Juan José había crecido con suma tristeza y pobreza toda su vida.  Él vivía con su mamá María Consuelo; sus dos hermanos, José Gregorio y José Antonio; y su hermana María José.  El apartamento era pequeño, con una habitación, un baño, una sala y una cocina pequeña.  Su mamá y María José dormían en la única habitación, y él dormía con sus hermanos mayores en la sala, que se convertía todas las noches en una segunda habitación.

Su papá, José María Sánchez, se había ido un día al trabajo hace dos años y nunca más volvió.  Misteriosamente se había desaparecido y desde entonces no sabían nada de él. No sabían si se había ido por su propia voluntad o si los malandros[2] de la zona lo habían quebrado[3].  José María, como la mayoría de las personas que vivían en el barrio 24 de junio tenía problemas económicos.  Había pedido dinero prestado para resolver un problema que tuvo con el apartamento donde vivían, el cual tenía dos habitaciones y dos baños. Debía pagar a un abogado para que este consignara el alquiler por los tribunales con la esperanza de quedarse en el apartamento.  Lamentablemente, todo fue un fraude y habían perdido su hogar.  Uno de los días más tristes en la vida de Juan José fue aquél cuando los desalojaron a la fuerza de su apartamento.  Sin embargo, los malandros querían su dinero.

Juan José lloró mucho con la desaparición de su papá.  Tenía bellos recuerdos de todas las veces que su papá lo había llevado a jugar béisbol.  Desde niño fantaseaba con ser uno más de los famosos de las grandes ligas, sobre todo desde que su papá le había contado sobre las maravillas de David Concepción.  Por su parte, Juan José seguía a su ídolo, Andrés Galarraga.  El “cuento” de un chamo pobre llegando a las grandes ligas era muy conocido en el barrio.  Seguían las carreras de sus peloteros con mucho interés.

Juan José no podía creer que su papá se hubiese ido por su propia voluntad.  Las noches siguientes a la desaparición de su padre, su mamá lloraba sin consuelo y Juan José la abrazaba.

—Cálmate mami, tú eres la persona más bella del mundo, estoy seguro que él volverá por nosotros para llevarnos a vivir en una de esas quintas espectaculares donde vive la gente rica y donde siempre has soñado vivir —le decía Juan José—.  Seguro que le salió un trabajo mejor y pronto vendrá por nosotros.

María Consuelo adoraba a su hijo.  Era el más pequeño y aunque decía que amaba a todos por igual, Juan José siempre era especial para ella.  Todos sus hijos le daban un beso y le pedían la bendición cuando salían y entraban a casa.  Juan José, además, le daba un abrazo que le sacaba el aire.  Era de aquellos abrazos que te hace sentir una energía increíble y un amor especial por todo tu cuerpo.

Al principio Juan José pensaba que regresaría su papá aunque le daba miedo que no lo hiciera.  No creía que su papá les hubiese dejado sin recursos y a punto de ser desalojados de su apartamento.  Pasaban los días, los meses y los años.  Así poco a poco su papá pasó a ser un recuerdo.  Mientras tanto, toda la familia tuvo que chambear[4] para cumplir con los gastos de todos los días.



[1] muchacho

[2] delincuentes

[3] desaparecido

[4] trabajar