Lunar Letter / Del Dicho al Hecho

Decimos que del dicho al hecho, ¡hay un buen trecho! Es sumamente fácil decir lo que debemos hacer, mientras hacerlo no es tan simple. He cerrado muchos de mis eventos con las mismas palabras del Sr. Al Batt,

“Es fácil sentarse y darse cuenta, lo difícil es levantarse y ¡tomar acción!”

Normalmente sabemos lo que debemos hacer. Por ejemplo, la mayoría de nosotros comenzamos un nuevo año con muchas metas. Sabemos que debemos ser más constantes, debemos realizar más ejercicio y en general sabemos lo que tenemos que hacer para lograr nuestros objetivos. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre cerrar la brecha del trecho y quedarnos al otro lado?

La respuesta, aunque muy sencilla, ¡no es nada fácil! Hay que tomar acción. Tomar el primer paso hacia aquello que más deseamos. Si nuestra meta es perder 10 kilos de peso, ¿es factible hacerlo en un mes? Aunque es posible, no es ni lo más saludable ni lo más recomendable. Estos “kilos de más” no llegaron de un día para otro. Lo más probable es que fueron el resultado de un mordisco más de la cuenta durante varios años ¡combinado con una gran falta de movimiento! El primer paso entonces es no comer tanto y ¡comenzar a moverse! Parece ser fácil hasta que nuestra barriga pide más y quedamos adoloridos cuando hacemos ejercicio.

Para emprender cualquier camino tenemos primero que dar un paso. En el caso que nuestro objetivo sea un viaje, podemos realizar una llamada a una agencia de viajes o si se trata de ir al gimnasio, ponernos los zapatos de goma, agarrar nuestras llaves y salir de la casa. Cualquier objetivo puede ser reducido a una serie de acciones que nos dirigen a donde más deseamos.

Por otra parte, es posible que estos pequeños pasos no nos lleven a las puertas de nuestro objetivo. Curvas y obstáculos acechan en el camino. Debemos de tener bien claro nuestro objetivo y un deseo ardiente para perseverar cuando se trabe el trayecto.

Cualquier profesión u oficio tiene un objetivo primordial. El escritor escribe. El gerente gerencia. El vendedor vende. ¡El zapatero zapatea! Frecuentemente complicamos todo y nos engañamos realizando una serie de actividades de menos importancia para convencernos que estamos trabajando hacia lograr nuestro objetivo. Las palabras, “¡Estoy demasiado ocupado!” ya forman parte integral de nuestro léxico. Tenemos que cumplir con lo esencial para alcanzar nuestros objetivos. No es la actividad en sí, sino la acción decisiva hacia lo que más deseamos lo que marca la diferencia.

No es lo que sabemos sino aquello que hacemos con lo que sabemos lo más importante. Si le preguntas a cualquier persona, ¿qué debes de hacer para tener éxito?” lo más probable es que enumere una lista extensa de actividades para tal fin. Tomar acción necesaria para realizarlas no es tan fácil.

Los que se quedan en el camino, no son necesariamente “flojos,” sino que carecen de un deseo ardiente que quema por dentro y la dedicación de hacer constantemente lo que debe hacerse. Del dicho al hecho, hay un buen trecho, ¡toma acción hoy para quedar satisfecho!

∞ Rob McBride ∞
LL II 20