Lunar Letter / El Árbol del Tiempo

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Somos como un árbol que crece en medio del bosque. Ambos somos el resultado de unas pocas semillas que lograron germinar y sobrevivir.2016 01 26 LL 30

De la misma manera que el árbol comienza desde una pequeña semilla, la cual abre sus puertas y deja salir su raíz en busca de su destino; nosotros comenzamos de una manera similar. En ambos casos, después de un proceso mágico, nacemos y llegamos a ver por primera vez la luz. El árbol nace profundizando su raíz en la oscuridad del suelo y luego alza sus primeras hojas hacia arriba en busca del sol. Por nuestra parte, al salir y ver por primera vez la luz del día, pataleamos y gritamos, estirando nuestros brazos, piernas y ensanchando así nuestros pulmones.

2016 01 26 LL 17El árbol crece poco a poco, defendiéndose en lo posible de peligros que tan solo en un instante pudieran extinguirlo. De manera similar, nosotros somos muy delicados al nacer y cualquier golpe que recibamos podría ser fatal. Con el tiempo el árbol crece, y con la ayuda del viento, del sol y el favor de Dios, va fortaleciendo sus ramas y produciendo un sin número de hojas. Nuestro crecimiento es parecido a lo que experimenta el árbol y logramos desarrollarnos en gran parte con el favor de Dios, convirtiéndonos en las personas que hoy somos.

2016 01 26 LL 13Luego ocurre un proceso mágico dentro del árbol, cuando llega a su desarrollo y en un momento inesperado brota una flor. Así mismo, en la conversión de niño a adolescente, nuestro cuerpo se transforma y florecen nuestros propios encantos. Como resultado de los extraordinarios procesos de la fertilización y la polinización, el árbol comienza a producir frutos, cada uno de ellos con la semilla de vida por dentro. De la misma manera, tú y yo también tenemos nuestra propia semilla de esperanza dentro de nuestro ser.

2016 01 26 LL 14En muchos casos, la fruta del árbol se cae quedando ahí mismo, al pié de él; mientras que en otros casos es llevada por pájaros u otros animales a lugares cercanos y hasta lejanos. Cuando se trata de nuestras propias semillas, muchas veces éstas ni siquiera llegan a la esquina, mientras que otras, son esparcidas por muchas partes. Cuando el árbol aumenta en tamaño, la producción de sus frutos también, y con ello lo que tiene para ofrecer al mundo. Con el tiempo, nosotros también incrementamos nuestra capacidad de esparcir semillas sobre la humanidad.

En su estela, el árbol del tiempo deja una que otra semilla que logra ser un majestuoso árbol, asegurando así la supervivencia de su especie. En otros casos sus frutas y semillas son comidas y disfrutadas o sencillamente se pudren, convirtiéndose de nuevo en parte del suelo sin más.

2016 01 26 LL 05Como testamento de nuestras vidas, dejamos nuestras semillas a través de nuestros hijos, y otros que nos rodean también reciben nuestras semillas mediante nuestras palabras y acciones diarias; algunas bien sembradas, otras simplemente tiradas sin pensar en el camino.

Así como un gran árbol produce mucho bienestar por la abundancia de sus frutos y por la protección de su sombra, podemos ser generosos al dar nuestras semillas, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos para alimentar a los demás y darles refugio no sólo a nivel material. Cómo es el caso con el árbol del tiempo, las semillas que sembramos hoy son las que crecerán mañana para formar parte de nuestra propia eternidad.

∞ Rob McBride ∞
LL IV 6