Lunar Letter / La Curiosidad de un Chamo*

Un chamo* es por naturaleza curioso. Todo le fascina y todo le interesa. Quiere tocar y saborear todo lo que encuentra en su camino. No le importa cual sea su color o su tamaño. Quiere conocer el mundo.

En nuestra infinita inteligencia le enseñamos a los jóvenes cuales son los límites en cuanto a lo que pueden y no deben hacer. En teoría esto tiene sentido y es importante orientar a los niños, sobre todo cuando tiene que ver con su seguridad. Desafortunadamente, en el proceso de aprendizaje frecuentemente inhibimos esta curiosidad natural del niño y le decimos,

“¡No hagas eso!”

“¡No toques esto!”

“¡No preguntes tanto!”

Sin querer limitamos un elemento primordial para enfrentar y conquistar los desafíos. La vida no es un problema a ser resuelto sino un desafío a ser disfrutado. Una de las mejores formas de enfrentarnos a lo que comúnmente llamamos problemas, es con la curiosidad de un chamo que nos permite generar una amplia gama de soluciones.

Nuestra experiencia nos indica cual es “la mejor forma de realizar una actividad o tarea.” A menos que alguien nos señale que hay una manera más efectiva de realizarla, siempre seguiremos haciendo lo mismo. Las mismas acciones siempre darán los mismos resultados. Si estos resultados son los deseados, ¡vamos bien! Si no lo son, podemos cambiar lo que estamos haciendo y lograr algo diferente.

Esta misma curiosidad, con la cual todos nacemos y frecuentemente perdemos como adultos, puede ser la clave para lograr lo que más queremos. El buscar nuevas formas de realizar una actividad o tarea implica tomar riesgo. De la misma forma un niño se arriesga cuando estira la mano para tocar algo, nosotros también nos arriesgamos cuando intentamos hacer algo de una forma diferente.

El temor de tomar riesgo y fracasar suele ser más grande que el premio. Nos enseñan desde niño que debemos ser “perfectos.” Un “buen niño” es aquel que hace lo que se le dice y que se mantiene dentro de los parámetros establecidos por la sociedad. Mientras que este comportamiento sea útil para mantener el orden, no es lo mejor para buscar nuevas soluciones.

Es común en esta época del año revisar lo que hicimos el año anterior y lo que queremos lograr para el año que comienza. Esta evaluación frecuentemente nos indica que debemos comenzar a hacer algo diferente o dar impulso a un proyecto importante que se nos ha quedado en el limbo. Generalmente todos sabemos lo que debemos hacer. No es lo que sabemos, ¡es lo que hacemos lo más importante!

Mantener la curiosidad de un chamo nos permite ver el mundo como si fuera por primera vez. Buscar nuevas soluciones a desafíos comunes abre las puertas a nuevos horizontes. Cuando dejamos de hacer las cosas como siempre las hemos hecho por conveniencia, creamos nuevos caminos que nos llevan a nuevos destinos. Mientras que tomar el camino menos transitado implica tropezar con obstáculos de vez en cuando, resulta en una vida llena de emoción y aventura en lugar de aburrimiento y desconsuelo.

* Nota: En Venezuela se les dice CHAMO a los niños.

∞ Rob McBride ∞
LL II 7