Lunar Letter / Relojes de Arena

Podemos ver la vida como si fuera un conjunto de relojes de arena. La única diferencia sería que en vez de ser selladas arriba, están abiertos permitiendo el ingreso de más arena. Al pasar los granos de la parte superior hasta la parte inferior, la arena crea pequeñas montañas que pueden ser vistas como una historia en relieve de la vida. Mientras que podríamos ver muchos ejemplos, consideremos tres de ellos.

El reloj de arena más obvio corresponde tiempo. Determina cuanto durará nuestra vida, con certeza de cuando pasa el último grano de arena hacia abajo, entonces pasaremos de esta realidad que conocemos a una desconocida. Algunos dicen que la cantidad de arena en este reloj es predeterminada y otros argumentan que viene en función de lo que hacemos y como vivimos. Lo que no cabe duda es que nuestro tiempo así como estamos es limitado.

El reloj de arena físico depende esencialmente de las calorías que consumimos y quemamos. Si ingerimos más calorías de lo que eliminamos, aumentaremos de peso, y en caso contrario lo perderemos, es así de sencillo. Si quieres comer mucho (y tienes cómo hacerlo) no hay problema, con tal de que estés dispuesto a hacer mucho ejercicio para quemar las calorías. En el otro extremo, si no ingresamos calorías suficientes, en poco tiempo, no sólo perderemos peso, sino también la energía necesaria para asumir cada día. Es un balance delicado que debemos mantener para estar bien físicamente.

Al mismo tiempo, el reloj de arena que rige nuestra economía se alimenta con el dinero que ganamos, derivado ya sea del sueldo como empleado o cualquier otro negocio que podemos hacer. Es consumido a través de nuestros gastos diarios. Si adicionamos más de lo que sacamos año tras año, la arena en la parte superior se acumulará y estará disponible en caso de querer utilizarlo para divertirnos o atender cualquier emergencia. Por otra parte, si pretendemos extraer más de lo que hemos agregado, mes tras mes, nuestro reloj del arena estará vacío constantemente y tendremos que depender de algún familiar, amigo, banco o prestamista para sobrevivir.

Manejar nuestros relojes de arena no es nada fácil, pero al hacerlo, podemos vivir más contentos con nuestro lugar en el mundo.

¿Cómo hacerlo?

Darnos cuenta que la vida tiene un comienzo y un fin no tiene que ser causa de angustia o desesperación, sino de regocijo y reflexión. Si estás leyendo esto ahora significa que estás vivo. Quizás ayer no fue de lo mejor y mañana es incierto, pero hoy es una realidad. Además este momento va con nosotros a donde vayamos, así que mucho mejor que lo aproveches al máximo.

Para optimizar el reloj de arena físico, come bien y haz algún tipo de ejercicio todos los días. No siempre es fácil hacerlo y toma dedicación, sobretodo si estamos fallando en uno de los otros relojes de arena, pero es esencial que mantengamos el cuerpo en óptimas condiciones. Nos hemos acostumbrado a ser flojos. Sube las escaleras de vez en cuando para sentir como el esfuerzo fortalece tus piernas y aumenta tu capacidad respiratoria. Camina por la cuadra en la tarde, o si tienes un río, lago, montaña o playa cerca, ve hacia allá, pero haz algo para estar en movimiento.

Para sanar el reloj de arena económico, cada vez que recibas un dinero, independientemente de cual sea la fuente, toma un porcentaje de él y guárdalo en una cuenta separada. Comienza a pagarte a ti mismo primero y vive con el dinero que queda. Pronto verás que los recursos en tu reloj de arena de la economía crecerán, dándote una buena base financiera.

Como argumenta el gran dicho de la computación “basura dentro, basura fuera”. Los granos de arena que agregues en tu reloj de vida son los que luego podrás usar y dar a los demás. Si aprovechas a cada momento, eres cuidadoso con tu alimentación y el ejercicio, ahorras algo de dinero con cada pago, y colocas los mejores ingredientes en cada uno de los tus relojes de vida, serás más sabio, saludable y feliz.

∞ Rob McBride ∞
LL IV 38